Níger se encuentra actualmente en un momento histórico sumamente complejo. En un panorama marcado por una crisis alimentaria crónica, crisis climáticas e inestabilidad política que recientemente condujo a la proclamación de una "movilización general", el país experimenta un estado de emergencia aparentemente interminable. Es en el contexto de esta complejidad que el CISP mantiene su compromiso de sentar bases sólidas para el futuro, transformando la respuesta de emergencia en un motor de desarrollo duradero.
"Níger atraviesa un período extremadamente delicado, pero repleto de oportunidades", explica Lawali Amadou, representante del CISP en el país. Si bien la inseguridad persiste, especialmente en las zonas fronterizas con Malí y Burkina Faso, Amadou enfatiza un cambio de paradigma: una mayor integración entre los programas de las ONG y la visión de las autoridades locales, que buscan armonizar las intervenciones nacionales e internacionales en un camino común.
Sin embargo, la situación sigue siendo tensa. El ataque al aeropuerto Diori Hamani el 29 de enero de 2026 reavivó el temor en la comunidad internacional, y muchas embajadas instaron a sus ciudadanos a abandonar el país. "El contexto actual es extremadamente volátil", confirma Amadou. "El propósito de ciertos ataques es desestabilizar el sistema político actual". A esto se suman las sanciones internacionales y las perturbaciones climáticas que han exacerbado los niveles de desnutrición, especialmente en las zonas rurales.
En este escenario, el CISP, activo en Níger desde hace más de veinte años, opera con una estrategia Nexus: combinar la respuesta a emergencias con la cooperación a largo plazo. El objetivo no es solo abordar la emergencia de inmediato, sino crear sistemas que fortalezcan la independencia y la resiliencia de las comunidades. Con financiación de la Cooperación Italiana, hemos lanzado recientemente varios proyectos importantes en este sentido.
En la región de Tahoua, gravemente afectada por la escasez de recursos, el proyecto RESTA encarna a la perfección esta filosofía. Además de responder a la emergencia inmediata distribuyendo kits de alimentos a 300 familias y abriendo comedores escolares para garantizar comidas nutritivas a los niños, también se trabaja con miras al futuro. El empoderamiento femenino es un pilar fundamental de RESTA: 90 mujeres recibirán capacitación en técnicas agroecológicas para gestionar huertos comunitarios resistentes al clima seco. Mediante el apoyo a ocho asociaciones de mujeres emprendedoras y el establecimiento de unidades de procesamiento agroalimentario, el proyecto transforma a las beneficiarias en protagonistas económicas de sus comunidades.
En las zonas de Tahoua y Tamaské, el proyecto INNOVA se centra en la valorización de un recurso local histórico: el cuero. La iniciativa moderniza la infraestructura de mataderos y curtidurías, capacitando a más de 300 artesanos y curtidores para mejorar la calidad del producto. El objetivo es ambicioso: permitir que los productos artesanales nigerinos accedan a nuevos mercados, aumentando los ingresos de jóvenes y mujeres, y promoviendo un modelo de producción moderno y competitivo.
En Agadez, la innovación se ve impulsada por la construcción sostenible. El proyecto Briques aborda el desempleo juvenil ofreciendo formación técnica en construcción bioclimática, basándose en otros proyectos exitosos, como el reciente Urbanization 4 Change. El sector de la construcción bioclimática no solo contribuye a mejorar la calidad de la vivienda y las condiciones de vida en zonas superpobladas, sino que también responde a los desafíos que plantea el cambio climático: el uso de materiales locales como la tierra permite la construcción de viviendas que se adaptan a las temperaturas extremas del Sahel, revitalizando los métodos de construcción tradicionales y enriqueciendo la cultura nigerina. Los jóvenes formados por el CISP no solo aprenden un oficio, sino que se convierten en los constructores de un Níger más sostenible.
El trabajo del CISP en Níger es una inversión en la dignidad de la vida y el trabajo. Como afirma Lawali Amadou, «un enfoque que combina la cooperación y la respuesta a emergencias con un enfoque en la sostenibilidad es la única manera de generar un impacto real y duradero». En un país que lucha a diario contra el hambre y la inestabilidad, las semillas sembradas en los huertos de Tahoua, las curtidurías de Tamaské y las obras de construcción de Agadez representan un nuevo impulso hacia la estabilidad. El Níger del futuro ya está en construcción, ladrillo a ladrillo.